El color rojo, una flor, una sangre.

Pero de pronto, la naturaleza irrumpe de manera descomunal, y ya no es el hombre quien generó violencias, la misma tierra parecía matar a sus habitantes, muros caían sobre hombres, mujeres y niño, las olas del Pacífico arrastraron familias completas y construcciones quedaron reducidas a nada. Mas sangre derramada, y nuestra bandera hacía de su rojo un color tan intenso que llegaba a resplandecer en medio de las tortuosas noches de marzo. Continúa leyendo El color rojo, una flor, una sangre.