Introduciéndonos ingenuamente.
Hacia principios de los 90 hablar de “guerra espiritual” con desparpajo era digno de una crítica segura, más incluso que hoy en algunos pasquines o foros, sin embargo el tema es tan antigüo como lo es hablar de las guerras libradas por Israel en los tiempos de Saúl.
Con el tiempo, el tema de la Guerra Espiritual ocupó largas jornadas en retiros espirituales, en reuniones de oración, etc., y lentamente comenzaba a ser parte del lenguaje común de los creyentes de entonces, con los evidentes abusos, porque no faltaba aquel que veía un demonio en la penumbra de su casa, o que ver televisión te abría una puerta al infierno. Recuerdo haber participado en reuniones de liberación, un predicador asistente hablaba sobre la Armadura de Dios y de la importancia de vestirse a diario con ella, hablaba con tanta soltura sobre las potestades, principados, huestes, etc., y con cierta credulidad decíamos “amén” a las declaraciones que decía sobre las victorias, pasaron las horas y comenzaron a “manifestarse” los demonios que habian en ciertas personas. Era de esperar las miradas escandalizadas dentro de una iglesia bautista que recién tenía contacto con “seres espirituales” de esa forma. Dirigiéndose el pastor principal de mi iglesia hacia el conferencista le pide que auxilie a uno de estos hermanos, mi pastor entusiasmado por una charla sobre liberación y guerra espiritual ahora puesta a la práctica: “¿Está listo, hno. X” y el conferencista responde: ” nunca había hecho esto antes” . Y la pura Misericordia de Dios libro a esa persona de sus demonios. Y la vergüenza del predicador fue más grande que ese demonio.
Y LA ERA TECNOLOGÍCA LLEGÓ A LA GUERRA.
Avanzando con el tiempo, la Guerra Espiritual fue especializándose, o más bien modernizándose, y nos enteramos de grandes hazañas de batallas libradas en centros de magia negra, ocultismo, incluso pude ver el video de una predicadora subiendo a las cumbres del Tibet haciendo “guerra espiritual estratégica”, y repitiendose el concepto en muchos otros lugares del mundo, quedé asombrado, y dije “esto es real”, no es fantasía. Al final, muchas iglesias, envueltas en las estrategias de Dios o en su “propia estrategia” comenzaron a desarrollar cierto nivel de lucha militar dentro de sus reuniones, oraciones a la redonda de los templos, usando aceite, piedras con textos bíblicos, etc. etc. Recuerdo incluso haber estado con mi equipo de danzas de entonces moviendo mantos, banderas y panderos en distintos puntos cardinales, rompiendo “decretos”, haciendo declaraciones de fe, vi a uno de los equipos de intercesión ungiendo por todos lados con aceite, sal, cuantas cosas más.
“El diablo es un cochino, te ataca por la espalda.“
Y para que decir de esa enseñanza de que el diablo, después de ser atacado te devuelve el ataque por la retaguardia, que teníamos que esperar el contraataque. ¿Cuando Jesucristo fue contraatacado después de la crucifixión y resurreción? ¿Apareció el diablo cual Lord Vader en El Imperio Contraataca ¿Cuando? ¿alguien podría decirme de donde sacaron esa aberrante percepción? Es que mejor no hagamos guerra espiritual, porque en serio, era demasiado estresante tener que esperar el momento cuando el diablo te viene por la espalda, y claro si no, nos metiamos en “camisa de once varas” y despues salíamos corriendo como el joven de la sábana cuando prendieron a Jesucristo ( Marcos 14:51) o como los siete hijos de Escevas , con un demonio abalanzándose sobre nosotros, huyendo del campo de batalla heridos y desnudos (Hechos 19: 13- 16)
Los años 90 fueron años en que muchas cosas las aprendimos por lo leído en libros y en la práctica de ellos, pero casi gran parte la aprendimos equivocandonos, y equivocándonos casi pecaminosamente. Pero también aprendimos de que hay una guerra, y que por mucho ayuno u oración hagamos, no se ha terminado, porque estamos comprendiendo que Jesucristo estaba enseñando una verdad más poderosa tras sus palabras: “este género no sale sino con oración y ayuno”.
(Porque hay una verdad más poderosa tras el aceite, la sal o cuanta declaración de fe digamos, y eso al fin está siendo develado para la iglesia, porque al fin, tras la cortina de fetiches, estamos experimentando la revelación de la Palabra)
“Dios te libre, hasta un cristiano puede tener un demonio”
Recuerdo incluso haber leído libros como “Preparemonos para la Guerra” o “El vino a dar libertad a los cautivos” con cierta ingenuidad y hambre por estos temas, fueron estudiados en la iglesia y también discutidos en la hora de alguna cena con mi familia, ¿cristianos con demonios? Que aberración! . Y hoy, hace no mucho nos enterabamos que la autora debió hacer un “mea culpa” y pedir perdón a la iglesia, pues aunque sus historias son ciertas, gran parte de esas vivencias no fueron sino parte de su “inconciente” actividad espiritista ¿ Somos una iglesia llamada a hablarle a los demonios? ¿Donde dice que debemos hablarle en lengua a esos infames?
(1 Cor. 14: 2Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios. )
He leído otros cuantos más, unos más “escandalosos” que otros, pero todos concuerdan con la existencia de una Guerra que se está intensificando en estos tiempos. Y de pronto salta la pregunta ¿A caso Cristo no venció en la Cruz al diablo y a la muerte, por qué entonces debo estar “venciendo” algo que ya fue derrotado?
Hay una lucha, no la ignoramos.
Y bueno, si el mismo Pablo nos dice que hay una lucha aún, y que el diablo existe todavía, tiene sus estrategias para andar molestando a los creyentes, a la iglesia, para seguir expandiendo su “maravilloso” mensaje de condenación maquillado en el abuso del libre albedrío, el hombre sigue decidiendo por sí mismo, y puede escoger gracias a esa gracia de tener voluntad propia. Y deja bastante claro el apóstol que la lucha no es contra sangre ni carne ¿Y por qué lo tiene que dejar en claro? Porque precisamente las armas del diablo se sustentan en la sangre y en la carne, un ser humano que doblega su voluntad a la maldad, a ese deseo tenebroso, se transforma en la mejor herramienta para hacer guerras, crear conflicto, llenar la tierra de más maldad. Pero el cristiano sabe que ese ser humano no es sino instrumentalizado para traer caos y confusión en medio de las naciones. Porque el poder del diablo no radica en la cantidad de tronos que tenga en la tierra, o en cierta cantidad de hechiceros por cada 10 cristianos, el poder del diablo radica en el susurro, en hablar despacio, tratando que nadie advierta que anda cerca, Pablo habla de “maquinaciones” (2 de Cor. 2: 12) precisamente porque el diablo generalmente no es evidente para trabajar, todo lo hace desde la trastienda, en secreto, tras las espaldas, así como se maquinan los planes para derrocar a los presidentes o al pastor de una congregación, o se reunen las logias para organizar los próximos ascensos en puestos de de universidades o gobierno .
De que estamos en Guerra es un hecho, algunes se confunde y hacen guerra” contra sangre y carne“, y ahí vemos que el simple susurro del Diablo en un predicador o foro de internet puede traer destrucción al mundo.
No se trata de cuanta sal le pongas a tu escopeta o cuanto aceite le pongas a tu puerta.
No hacemos guerra contra sangre ni carne, pero usamos sangre para ganar la última guerra. Hay un guerra sobre la soberbia que hay en el instinto humano, en cada uno, y la victoria sobre ella, sobre nuestra propia carne se hace crucificándola con sus deseos y pasiones (Gál. 5:24), y sobre esto habemos leído y oído bastante en predicaciones y libros y estamos logrando experimentar las banderas de libertad sobre ella. Y la Victoria sobre el diablo, no se hace con aceite ni sal, se hace con la Sangre.
Por que un tiempo usamos ” las armas espiritules” creyendo en ellas cual fetiches, claro , si son “poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas ” pero no fuimos tan diferentes a las prácticas de un chamán o un machi con su kultrún y sus hierbas tratando de alejar a los malos espíritus. Y hemos hecho guerras con estrategias dignas de ser comparadas con un juego de rol, adquiriendo poderes, actuando racionalmente, buscando aliados, tratando de acumular puntos de energía, etc. Hoy el mensaje de Jesucristo vuelve a ser remecido, por si algo nuevo apareciera, pero tan maravillosa es su paciencia para decirnos “Mía es la venganza, yo daré el pago“
¿Cuanto tiempo dedicas a ensuciarte las manos de la sangre de tu enemigo? ¿por qué tanta preocupación en el enemigo de nuestra alma dejando de lado el ocuparnos en construir un mejor Santuario para el Mejor Amigo? Y reflexiono en David, porque él no pudo construir un templo para Dios, sólo pudo aspirar a una tienda, hecha a punta de costalazo ( Un Uza Muerto, demoras, y una Mical estéril). ¿Y hoy queremos construir altares de adoración, santuarios de la misma manera? Es que aunque unos pretenda tener el ladrillo en una mano y la espada en la otra no por eso se harán mejor las cosas, o construyes o peleas. Y era tan sencillo que Israel saliera victorioso en medio de sus enemigos, un holocausto y un año de perdón, derramando sangre de animales inocentes y circuncidando (Derramando sangre) el prepucio de sus corazones. ¿S0mos personas llamados a la guerra otra vez? Es que luchamos, claro, y que aún vivimos en una convulsión para “arrebatarle” al diablo las almas, para conquistar y obtener todas esas cosas que se nos enseño en cursos de guerra espiritual, pero ¿Estamo haciendo bien la guerra?
Jesucristo dijo “Bienaventurados los Pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios” (Gal. 5:9) ¿Puede un pacificador fomentar las guerras? Por supuesto que no, es como contraproducente, entonces ¿ no debemos fomentar la Guerra Espiritual? Es que ahi está el problema de enfoque, mientras más nos preocupamos de ver si vienen los enemigos, nunca lograremos entonces sembrar la preciosa semilla del evangelio, y si esta germinó en su momento, entonces la disposición a cosecharla se verá disminuída preocupados por quien siembra las cizañas ¿Fueron palabras huecas a caso la exhortación de Jesucristo a sus discípulos : las mies es mucha y los obreros poco? Y si son pocos, es porque muchos están peleando o contra sangre y carne o contra los demonios detrás de las puertas. Es que en tiempos de guerra no se puede sembrar ni cosechar, solo proteger lo que está por germinar, si no siembras no tienes fruto, sino cosechas, entonces pierdes el fruto.
¿Y como le hacemos entonces si mientras tratamos de anunciar el evangelio, viene el maligno agresivamente y nos entorpece la obra? ¿Evangelizamos haciendo guerra espiritual?
” La misericordia y la verdad se encontraron; La justicia y la paz se besaron.La verdad brotará de la tierra,Y la justicia mirará desde los cielos.Jehová dará también el bien,Y nuestra tierra dará su fruto.La justicia irá delante de él,Y sus pasos nos pondrá por camino.La justicia irá delante de él, Y sus pasos nos pondrá por camino.” Salmos 85: 10- 13
Salomon pudo construir un Templo para Dios, y hacer de Israel una nación poderosa, prospera, no faltó la sabiduría y verdad para gobernar, y la Justicia era su sello, y el andar sin guerras el eco de su fama, fue el cumplimiento del pacto que el Señor hizo con David. Pero eso fue posible gracias a que se derramó sobre la tierra el símbolo del Pacto de Dios con el hombre: la Sangre. Se derramó sangre de manera exhuberante, mil holocaustos, luego de que Dios le concediera la gracia de pedir lo que quisiera (2 Crónicas), y así vivió en su reino, de sacrificio en sacrificio, de expiación en expiación, de gracia en gracia.
Hoy, la bestia que hace guerra contra los santos, contra aquellos que aman a Dios con todo su ser se pasea en medio de las naciones, con sus legiones, intentado destruir, matar y robar, y el Señor, el mismo que habló con Salómon hoy se acerca a nosotros para afirmar su Pacto sobre nosotros y recordarnos que la manera de hacer guerra no es a la usanza de David, esa no sirve por muy valientes que hayan sido formados sus guerreros ¿Cómo venceremos al acusador de nuestros hermanos, al difamador y al que destruye las viñas? ¿Detendremos la guerra con más guerra?
“Y oí una grande voz en el cielo que decía: Ahora ha venido la salvación, y la virtud, y el reino de nuestro Dios, y el poder de su Cristo; porque el acusador de nuestros hermanos ha sido arrojado, el cual los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por la sangre del Cordero, y por la palabra de su testimonio; y no han amado sus vidas hasta la muerte.”
Apoc. 12: 10- 11