Viviendo con mi Abuela.

Romanos 5:3-4
“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones,
sabiendo que la tribulación produce paciencia;
y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza”

Debo reconocer que soy afortunado al no ser una persona de “grandes problemas”, cuando paso por períodos difíciles tengo una cuota de ansiedad suficiente como para no desesperarme, más bien para estar alerta, gracias a Dios que gozo de buena salud, no tengo necesidades materiales importantes, y aún  me sobra para compartir. Sin embargo, creo que en estos días he sido un experto para ahogarme en un vaso de agua, y hacer de mi existencia plena y feliz, un miserable esperpento de hombre.

Hace poco llegó mi abuela materna, no era mi   favorita cuando  pequeño, claro, soy numero 5 de entre los 20 primos, pero es mi abuela y la amo como un nieto puede amar. Siempre quise tener más tiempo con ella, debido al ministerio de nuestra familia no podemos dedicarnos a visitar a nuestros parientes en el sur, y solían viajar las mamás de mis padres a vernos y pasar unas semanas con nosotros. En particular mi abuela materna solía traernos regalos, y nos llenaba de mimos (bueno, aun lo hace). Con la partida de mi hermano a estudiar a Alemania quedó un dormitorio disponible, entonces mi madre  decide que mi abuela viva con nosotros por todo un año. Y quedé estupefacto.

Ella tiene actualmente un nivel inicial de alzheimer*, según lo médicos no será tan agresiva dicha enfermedad en ella. Su edad es un misterio, pero creo debe tener mas de 80, aún nos reconoce, suele recordar hechos de su infancia y aún cosas de hace unos años atrás. Pero tiene sus bemoles, pues hay veces que pareciera que sus neuronas procesaran sus decisiones de cierta manera que hay veces que el enojo en uno se hace patente. No niego que estuve cerrado a la posibilidad de que ella viviera con nosotros. Es que no resulta menor vivir con alguien que padece dicha enfermedad, porque es incluir a alguien que desde hace unos años empezó a actual como un niño, alguien a quien se le repiten las cosas mas de 5 veces, que hay que recordarle como asearse, alguien que te confunde con un sobrino o como padre de un nieto.

La tribulación produce paciencia, hubiera querido que antes de ella la paciencia estuviera presente, y no es que mi abuela sea una tribulación para mi, pero es la situación que nos lleva a una momentánea tribulación, hay emociones que son afectadas, el status quo familiar queda momentáneamente descompensado, Dios ha sido bueno ya que ha dado la gracia a mis padres para soportar este tiempo , y la pido para mí, para resistir sin actuar rebeldemente. Pero es lo maravilloso, porque al verla no hago sino dar gracias al Señor por tener al fin a mi abuela solo para nosotros, y siento en mí como se forja el carácter, se definen mis actuaciones con un nivel de madurez nunca antes experimentado, y noto como la compasión reaparece en la escena de mi vida. Mis primeros días, si fueron una tribulación, no porque mi abuela lo fuera, sino porque me lancé voluntariamente a un charco de agua para querer ahogarme, y al ver un vaso de agua intenté hacer en ella una tormenta, tribulaciones provocada, ni siquiera “enviadas”, más  Dios es bueno, porque aún en medio de mis tormentas auto provocadas sigue hablando con autoridad: ¡Aguas, calmense! ¡Vientos huracanados del mal carácter, dejen de soplar!

Y la paciencia produce prueba, porque se requiere un “certificado” que me acredite que soy capaz de pasar por tribulaciones, que es posible estar bajo presión y seguir adelante, porque a prueba me avala, me examina y me desafía a seguir hasta lograr esa medida de vida sobrenatural, para cambiar mis circunstancias y no que ellas me cambien a mi. Porque entonces florecerá la esperanza, de que un día alcanzaré la medida de Cristo, y aun ahora ser llamado obrero aprobado, como alguien que no tiene de que avergorzarse.

El vivir con mi abuela es una oportunidad, no una tribulación, es un chance a la libertad de mi mal carácter, a ser libre de la opresión de las tormentas en vasos de agua, es la meta lo que importa, tenerla conmigo para amarla, cuidarla y ayudarla a pasar su vejez con días de sol y vigor afectivo.

Dios sí tiene paciencia conmigo!

* Enfermedad degenerativa que se traduce en trastornos conductuales, perdida de la memoria, debido a que comienzan a morir con cierta progresividad las neuronas, partes del cuerpo llegan a quedar atrofiadas. Dios libre a nuestros ancianos de tal cosa.

2 pensamientos en “Viviendo con mi Abuela.

  1. Pingback: Viviendo con mi Abuela. | Blogs Cristianos

  2. Doy gracias al Señor por cumplir uno de mis sueños de traer a mi madre viejita a vivir con nosotros. Ha sido una bendición puesto que he visto a mi amado esposo dándole cuidados con paciencia y cariño, ver a mi hijo regaloneando con ella sin importarle si en algún momento lo confunde o no. Ella sabe que soy “La Paty” y mis hermanas son “la otra Paty” y “La Paty otra”, como solía identificarme una pequeñita cuando yo estaba niña y a mis hermanas. He estado pasando la prueba y espero que cuando tenga que irse a su casa (que la extraña tanto), yo apruebe con distinción máxima.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s