Ponle un nombre nuevo a cada día!

Todas las cosas suponen ser identificadas por la denominación que se les da, y la particularidad que cada una tiene también supone estar inmerso en cada letra. Trato de pensar en el momento en que Adán le ponía nombre a los animales de difícil clasificación, y así por ejemplo pienso en esos mamiferos terrestres que gustan de pasar largo tiempo en el agua, de pronto se topo con uno inmenso, que había visto “galpoando” en la extensión de un valle y luego sumergido por horas en un río, y así, le llamó “Hipopótamo” (caballo de río).

A nivel de organismos internacionales, se declaran en tratados y declaraciones la conmemoración de un día dedicado ya sea a los niños, a la no agresión, a la paz mundial, etc., y a los años de igual manera, de modo que los 365 días giran en torno a proyectos y énfasis específicos, orientando las políticas de los países y las actuaciones de los pueblos.

Cuando pienso en que a cada día del calendario gregoriano se le da una conmemoración a un santo católico, siento una necesidad de transformar la festividad específica en una experiencia particular, ajena a la realidad romana, claro, los creyentes protestantes y evangélicos no celebramos los “santos”, pero sí ciertas festividades nacionales y la Navidad, y ahora el 31 de Octubre como el Día Nacional de los Evangélicos. Pero ahora me centro en mi día, despertar y esperar que éste sea lo más óptimo posible. Algunos aluden a que se “levantaron con el pie izquierdo” para referirse a la secuencia de  situaciones complicadas y por cierto molestas durante un día.

Me transporto al momento mismo de Adán poniéndole nombre a los animales, y creo que como ya todos tienen nombre ¿Qué me queda a mi por hacer? No es que cada día sea un animal, pero cada día es como un animal que debe ser adiestrado para que no se vuelva contra  uno. De esta manera entonces, cuando se que me espera un arduo tiempo de trabajo en la empresa, o debo estudiar para un exámen difícil, comienzo el día y digo “Hoy te llamarás día de la proactividad y la fuerza”, si ya me siento cansado y al siguiente día me espera otro día complejo digo “Hoy te llamarás día de descanso en la Gracia de Dios”, y así, frente a la creación de 365 días comienzo a crear cosas nuevas tan solo con declarar con fe que el día no será una experiencia que alatargue mis momentos, entonces, veré como Dios vuelve a ver mi corazón que ha comprendido el mandato de fructificar la tierra y administrarla con sabiduría, habré  aprendido a redimir el tiempo con diligencia, y al final del 31 de Diciembre del 2010 podré declarar luego de ver Su Sonrisa: “Y Vió Dios que los 365 días fueron buenos en gran manera“.

Porque cuando Dios cambió nombre a los hombres y puso uno nuevo, determinó la nueva naturaleza de sus corazones, y siguiendo el ejemplo Su ejemplo divino, haciendo de la mañana una experiencia sobrenatural que cambia el carácter de nuestro andar cotidiano.

Ponle un nombre nuevo a cada día, y verás como la fe se alimenta de la Gracia para añorar el despertar delicioso con un nuevo cielo y una nueva tierra.

Un pensamiento en “Ponle un nombre nuevo a cada día!

  1. Excelente post!!! cuantas veces nos despertamos y comenzamos a declarar q el dia sera malisimo, reclamamos por el nuevo dia… pero hay que simplemente cambiar la actitud! y ver las cosas como Dios las vé!
    ¿Qué es lo que Dios quiere de mí este día? y declararlo, caminar en pos de eso.

    bendiciones!!!

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