Ubicando la democracia en el contexto correcto.

No creo en la democracia dentro de la iglesia. Creo en el gobierno de Dios.

Algunos ya estaran esperando que inicie un exhaustivo estudio para basar mi postura, el tema es candente al menos en denominaciones que se han definido “congregacionalistas”. Y no es que me oponga al gobierno eclesial de otros que optaron por dejar que la membresía opine y decida como quiera, sencillamente creo que la democracia dentro de la iglesia es una forma de dirección tendiente a la rebelión, a los caudillismo, a que proliferen las malas prácticas eclesiales, y al final al evidente descontexto por la vida en comunidad.

No estoy diciendo que sea mala la democracia, ella ha sido hasta hoy la mejor forma de gobierno político, es la democracia la que me permite opinar sobre cómo quiero que sea mi Presidente, me da libertad para decidir en decisiones que me afectarán directa o indirectamente. Es la democracia la precursora de la libertad de expresarnos, de desarrollar la libertad religiosa sin que me censuren o discriminen, ella vela por los grupos intermedios y las minorías sociales. Por eso las luchas en pro de su desarrollo pleno, depurada de toda soberbia, llevando a la corrupción al ostracismo eterno.

Claro, la democracia  como sistema de gobierno temporal es excelente, pero en la vida de iglesia es una utopía de ciertos soñadores, la democracia en la iglesia es como poner un águila dentro de un gallinero, un pez de agua salada en una pesera con agua dulce, o sencillamente es una operación de cambio de sexo. Porque cierto es que, una iglesia democratizada es una iglesia desnaturalizada.

Confundiendo los conceptos se hace del diálogo interdenominacional  un debate cristiano politizado, los que opinan que se debe usar velo y los que se puede usar pantalón. Bueno, no menos importante es el debate dentro de concilios y conferencias que  ha logrado proveer de un ambiente para el consenso sobre lo que debemos o no creer y hacer. Pero cuando usamos las artimañas del “mal político”, el debate se hace una maraña absurda de denostaciones, se invita a la discusión como debatiendose a duelo, se mira con soslayo al que opina diferente y se lo pone en nuevas cruces hechas de opinión, juicio y vanidad. La discusión teológica,  siempre importante, ha dejado de ser el centro de atención de los hambrientos por conocimiento, se ha dado paso a la opinión importante del ignorante y de aquellos que lo siguen como un gran sabio.  Aunque hayan teólogos que actuen en base a sus ignorancias, hoy hay más ignorantes hablando de teología, “políticos de ardides potentes dentro de la iglesia”. Ahora, resulta utópico pensar en una democracia o “congregacionalismo democrático” , pero seamos realistas y criteriosos, ella es incompatible con la realidad espiritual de muchos que la componen.

Tampoco he dicho que la política sea mala, es un arte delicado que se estropea fácilmente, algunos creen que el arte abstracto es verdadero arte, otros que es solo un conjunto de colores desparramados arbitrariamente sobre un lienzo sin contenido aparente; entonces la política puede ser buena o mala, no por la arbitrariedad de las opiniones sino por la negligencia o diligencia al decirlas. Ya decía Salomón ***“Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; Mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.” Hay buenos políticos en malas democracias, hay malos en las buenas, y quienes se apresuran alocadamente a ejercer su derecho de opinión dentro de la iglesia, porque aún creen en la unidad indisoluble Iglesia-Estado.

El Gobierno de Dios es extremo, intolerante con aquello que transgrede los fundamentos universales de la Santidad, de la Justicia, de la Misericordia, no se funda en constituciones humanas ni menos en igualdades impuestas.  Es un gobierno Paternal basado en el amor y la disciplina. La regla y medida son las Palabras Vivientes, sentadas en la Escrita, es espiritual e influyente. No razona con el caudillismo, por legítimo que éste sea, un Moisés por entrar en las malas prácticas políticas del pueblo murmurador sólo vió la Tierra prometida, un Saúl que democratizó el acto Sacerdotal, haciendo un sacrificio que no debía, porque no le correspondía, fue despojado de su Autoridad.

Ubiquemos la democracia donde corresponda, opine, discuta, practique las buenas artes del debate dentro de esta fascinante arquitectura de pensamientos, pero deje a Dios gobernar Su Pueblo. Tiene derecho a protestar por una educación más justa y de calidad, a un mejor sistema de salud, a colaborar con las autoridades vecinales, con las eclesiales, administrativas, sociales, pero no crea que por ese derecho ud. apuñalará por la espalda a sus discretos contendores.  Tiene el derecho y deber de llevar a esas esferas el mensaje reconciliador, y la palabra Sabia y diligente. No traiga la necedad e imprudencia a la iglesia, educando a creyentes regenerados como “cabros chicos” , niñoz mimados reclamando por la comida que le dan sus tutores o padres , deje a Dios gobernar.

***Prov. 21:5

5 pensamientos en “Ubicando la democracia en el contexto correcto.

  1. Buen punto, la verdad hace tiempo que no escuchaba una explicación tan clara de algo tan trillado como es las famosas asambleas de elección de líderes juveniles…

    Te felicito por dedicar de tu tiempo a traer tal claridad al tema.

    Estoy totalmente de acuerdo con tu mirada y desde mi escritorio te animo a seguir escribiendo!

    Un sincero abrazo de otro blogguer!

  2. Hola Jorge!
    Gracias por el post! No niego que a veces funciona la posibilidad de que todo el laos participe en decisiones con su voz y el eventual voto, pero siempre tiende a que se abran debates innecesarios, y se desarrollen una serie de suceso que harán proclive a cualquier grupo dentro de una iglesia a la polarización y una consecuencial división, es de público conocimiento como las denominaciones cuentan con “subdenominaciones” o grupos independientes, ya sea excluídos por la mayoría, o una minoría rebelde que no soporta una determinada dirección, y se va del grupo inicial.

    La democracia es así, es de su naturaleza permitir estas polarizaciones de opinión y su libertad para expresarla, a diestra y siniestra, pero en una iglesia es incompatible esta “división” del pensamiento, porque precisamente es la Unidad de él la que permite que ella cumpla su función en la tierra.
    Un abrazo para ti también!

    • Las denominaciones… cuanto tiempo hemos perdido como iglesia debatiendo por esos pequeños tips… que simplemente nos han alejado de la gran comision y es comunicar el mensaje que recibimos.

      Creo que la democracia es una forma de gobierno y que debemos (cada uno) encontrar una pequeña comunidad en la cual trabajar… hoy las hay y muchas!

      Ahora estamos participando en nuestra iglesia de 40 dias de comunidad otro proyecto exitoso de Rick Warren y realmente cuando vemos la importancia de amar… nos olvidamos de todo!

      Me estoy yendo de tema, pero creo que lo importante es polarizar este mensaje! DAR cada día mas! Alguien lo dió todo, que otro insight hace falta?

  3. Así es Jorge, y para nada te has desviado, de hecho, incluso algunos dirían que una iglesia se gobierna por medio de comunidades, pero entrariamos incluso al tema de si el cristianismo es una forma de “comunismo”. Y sería sabroso entrar en la reflexión a modo de satisfacción intelectual, pero claro, nos desviaríamos sí, de lo más importante.
    La gran diferencia de ella con los sistemas políticos, es que es el Espíritu Santo quién determina lo que una iglesia debe o no hacerse, y al seguir una estrategia que facilite dicho gobierno espiritual, el gobierno de los 12 por ejemplo u otro inspirado en el trabajo celular, es lo que hará proclive al pueblo de Dios traer el Gobierno de Cristo dentro de el y hacia las naciones!. No desmerezco las otras formas de vida congregacional, solo que hoy prima la urgencia por la predicación eficaz del evangelio, la mantención de tradiciones es insuficiente por sí mima para alcanzar a otros con el Amor de Dios, pues solo alimenta el conformismo, la vanidad por el conocimiento y la descontextualización de los tiempos
    Bendiciones nuevamente!

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