¿Necesitamos de Tribunales Eclesiásticos?

Ha estado proliferando la fatídica “doctrina” de juzgar a los demás como un deber del contendor de la fe. Claro es que existen referencias que no lo prohiben, pero que tampoco lo alientan como una práctica recurrente si no se ha considerado la vida propia como juzgable. El mismo Jesucristo, la Justicia de Dios, establece un precedente que muchos falaces han manipulado: “El que esté libre de pecado,  sea el primero en condenar (lance la primera piedra)”

No es raro encontrarnos con una maraña de información por medio de los blogs, y temerariamente han aparecido una cantidad de autores que amparados en su “derecho a la libre expresion” se dan el lujo de lanzar acusaciones, la gran mayoría fundadas en las chimuchinas foreras o simplemente en comentarios del nuevo “movimiento de los contra todo” (término acuñado por el Blog Es la hora de ser real para esa tendencia de oponerse a iglesias, pastores, formas de hacer iglesia, etc.). Algunos de esos comentarios obviamente rayan en el sarcasmo, juegan con la ironía, y desarrollan un interesante ejercicio de tensiones y distensiones, verdades y relativismos; a veces suelen aflorar las susceptibilidades, y las carencias de carácter, y no hace falta discurrir tan profundamente para comprender las truculentas motivaciones que mueven a algunos para manifestar su disidencia a ciertos hitos de la actualidad eclesial.

Los problemas que se están generando gracias al “sabio” proceder, además del excesivo ocio “pro-farándula”, son las impensadas consecuencias legales que podrían devenir tarde o temprano, gente con poco sentido común ha logrado obtener tal autoritas que se da el lujo de expresar (gracias al imperium de su “libertad de expresión”) graves acusaciones sobre el color de calcetines que usan cuando van al culto y que comen pan Koshen, a secas: ladrones, lujuriosos, adúlteros, estafadores, etc. Esta mal entendida “libertad de expresión cristiana ” no ha hecho sino crear un ejército de futuros imputados y eventualmente condenados como autores de delitos contra el honor y dignidad de las personas.

¿Podemos o no denunciar estos delitos y otros que suceden en el contexto eclesiástico en cortes civiles o penales? Si un hermano me injurió en el púlpito o en internet, o no quiere pagarme la deuda del préstamo ¿que debo hacer?

¿ Osa alguno de vosotros, cuando tiene algo contra otro, ir a juicio delante de los injustos, y no delante de los santos?

Varios se han basado en 1 Cor. 6:1-11  para alegar que es malo que un cristiano acuda a estos tribunales para hacer exigir sus derechos contra las malas acciones de un “hermano en la fe”, es de deshonra para el evangelio, etc. Pablo no prohibe absolutamente el acudir a la justicia temporal, generalmente conducida por “no creyentes”, pero invita a que, antes de recurrir ante esas autoridades, arreglen sus casos bajo el juicio de cristianos.

¿ O no sabéis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de ser juzgado por vosotros, ¿sois dignos de juzgar cosas muy pequeñas?¿O no sabéis que hemos de juzgar a los ángeles?¿Cuánto más las cosas de esta vida? Si, pues, tenéis juicios sobre cosas de esta vida, ¿ponéis para juzgar a los que son de menor estima en la iglesia? Para avergonzaros lo digo. ¿Pues qué, no hay entre vosotros sabios, ni aún uno, que pueda juzgar entre sus hermanos, sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio,  y esto ante los incrédulos?

Pablo establece la necesidad de que se organicen tribunales eclesiásticos para tratar con las disputas entre cristianos que no s epueden resolver por medio de conferencias peronales onformales, el problemas es ¿Cómo le damos reconocimiento a dichas autoridades de modo totalitario o más bien absoluto sobre la religión evangélica  si su realidad se basa en la autonomía denominacional y dentro de cada denominación o son congregacionales que siguen el principio aludido o episcopales centralizadas? ¿ Que hacer cuando un bautista dice cosas contra un pentecostal o cuando un asamblea de Dios publica injurias sobre un pastor aliancista por internet o un pastor denosta a otro pastor? Si hasta en las mejores familias sucede.

Que se constituya un tribunal eclesiático dentro de la iglesia local es efectivo y práctico, cada una sigue un determinado procedimiento basado en Mateo 18: 15- 17 ( Si tu hermano peca contra ti…), algunas siguen la literalidad de la Escritura y excluyen al fornicario o al que rehúsa escuchar la razón y continúa actuando de modo dañino para su hermanos. En otras se da la posibilidad de restauración, se le suspende de las actividades de liderazgo y en general de participación activa hasta que arreglen su situación personal, restituyan lo robado, regularicen la convivencia, se sometan a una terapia, etc. ¿Pero a nivel interdenominacional qué?

Hay un aparente vacío en la regulación de tribunales eclesiásticos del apóstol Pablo, él no pensaba en la multiplicidad de denominaciones independientes entre sí y no sujetas a una autoridad central en lo administrativo y espiritual (Concilio de Ancianos, por ejemplo), es obvio que la teocracia apostólica con el correr del tiempo decantó en una especie de democracia cristiana, una especie de continua “Revolución Francesa“, en donde “todos” deciden por todos, y donde “todos” tienen derecho a hacer y a opinar lo que quieran, con sus excepciones. Y entonces frente a este vacío no queda sino sugerir, idealmente pero poco práctico, una sujeción fraternal interdenominacional,  o sencillamente soportar  “proyectos” de tribunales inquisidores de la fe disfrazados en medios de comunicación virtual, impresos y púlpitos, no se respeta el procedimiento de Cristo, y por ende no queda otra sino recurrir a la instancia definitiva, ante las otras autoridades puestas por Dios, y evitar que la impunidad se transmita de boca en boca, de blog en blog.

Mientras se ventilen cuestiones de menester cristiano en público, no queda sino alentar a la cordura de los fiscales y defensores en esta contienda de la fe, y si no te queda otra alternativa, apela al juicio justo de Dios en los Tribunales de Justicia.

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6 pensamientos en “¿Necesitamos de Tribunales Eclesiásticos?

  1. Extraordinario, de verdad, creo que esa propagación de blogs donde se dedican a hablar mal de otros está más cerca de ser una obra del diablo, que un servicio a Dios, es muy cierto lo que dices, además, cuando Jesús oró al Padre, le dijo “que se uno….PARA QUE EL MUNDO CREA, si entre nosotros nos injuriamos, calumniamos, exhibimos y demás, el mundo no va a creer que Dios envío al hijo, te felicito, estás yendo contra la corriente de los “contra todo”, pero creo que tiene más valor lo que tu haces….DTB

  2. Hola TP:
    Imagínate cuántos dilapidados habrían a las afueras de los templos si se siguiera la ley de Moisés como referente de juicio absoluto. Ya se ha hecho bastante escarnio con la llamada “denuncia profética contra los hermanos”. Un llamado al respeto y a la reconciliación se hace urgente en el día de hoy, bastante desilucionado están los pueblos con sus gobernantes políticos, que terrible es que además se desilucionen de los cristianos por seguir la misma línea de traiciones y mentiras.

    Gracias por el post., Dios te bendiga también!

  3. Pingback: ¿Necesitamos de tribunales eclesiásticos? « Por una iglesia Sana, Decimos No a la Murmuración

  4. Muy cierto, ya bastante tienen nuestros pueblos en centro y Sudamérica con los conflictos sociopolíticos, como para que la Iglesia, columna y valuarte de la verdad, su vuelva un cuadrilátero donde se trata de demostrar que uno tiene razón y otro está equivocado, creo que la verdadera defensa de la sana doctrina es predicarla con el ejemplo, no volver la Internet una cacería de brujas, donde quien más pierde es la Iglesia en general y no aquellos a quien se ataca, saludos y Dios te bendiga…….

  5. No juzguies para no ser juzgados. Esta voz me parece que la dijo alguien que sabe mucho de justicia. Ya que El es la justicia de Dios para con nosotros. Cuando Jesus estaba frente a la adultera nunca dijo que no cumplieran la ley, por el contrario el dijo el que este limpio hagalo, pero el que estaba limpio dijo ni yo te condeno. Cuando yo leo muchos foros de aquellos que se dicen ser cristianos, mi pregunta es si alguno de los que escriben son el Cristo para condenar con tanta autoridad, lo que la mayoria de las veces le llego de oidas o por comentario de otros.
    La espiga buena crecera con la cizaña y al fin del siglo los angeles la separaran, no me toca a mi en este tiempo hacerlo, yo como siervo de Dios he sido llamado a reconciliar al hombre con Dios, y no a sembrar dudas en el corazón del hombre.
    Con lo años que llevo como creyente he aprendido algunas cosas muy elementales que me ayudan a discernir el corazon del hombre, y es esto: El que necesita justificarse seguramente esta pecando y el que se anda defendiendo es porque su vida no esta dando el fruto que Dios espera de el.
    Creo que el fruto es AMOR, GOZO, PAZ, BONDAD,BENIGNIDAD, FE, MANSEDUMBRE, TEMPLANZA,PACIENCIA Y COSAS SEMEJANTES A ESTAS SOBRE LAS CUALES NO HAY LEY, la pregunta es porque gastan tanto tiempo en las red difamando a uno y a otro y no emplean el tiempo en reconciliar a aquellos que estan alejados de Dios que se estan condenando a diario. O no se dan cuenta que estan como los fariseos mutilando el cuerpo, he impidiendo que la vida de Cristo fluya en otro. De que te sirve criticar tanto si seguramente que muchos de tu propia familia se estan llando al infierno y tu ocyupado en trivialidades que para nada edifican. A esas persona que estan en esa postura yo les diria que se arrepientan, nos sea que queriendo ser heraldos terminen escuchando la voz de Jesus diciendoles apartaos de mi hacedores de maldad no los conozco. Es mi oracion que puedan ver el error en el que han caido la calumnia es nada mas ni nada menos que el espiritu del Diablo (el calumniador)

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