¿Un dilema Moral?

A quienes estudiamos dentro de las ciencias jurídicas, en particular el derecho, siempre se nos ha preguntado (es una cuestión al parecer hereditaria de la cultura eclesial moderna- al menos desde que existen los abogados en la cultura cristiano-occidental) de que si siendo cristianos podríamos defender a un imputado por un delito o técnicamente mal llamado “delincuente”. Varios me han puesto en hipótesis extremas, si defendería a un sospechoso de violación, homicidio, etcéteras de eventuales crímenes, y claro, muchos creen que porque a alguien lo formalizan para la investigación de dichos actos ya es un criminal, cuando no lo será sino hasta que haya una sentencia firme que lo condene en calidad de autor, cómplice o encubridor.

Es que la regla general, dentro del “inconciente colectivo religioso” es que si defiendo a alguien que violó a una niña (suponiendo que hay pruebas evidentes y suficientes, por tanto hasta yo tengo certeza de que es un violador) estaré transgrediendo la justicia de divina. Incluso me reprenderían con antojadisas pretensiones bíblicas (casi siempre descontextualizadas) basadas en Proverbios y otros libros en donde encontramos sabiduría y el siempre necesario “Sentido Común” de Dios.

Otros, llendo más allá dirán que, no es que defender a un criminal sea atentar contra lo Justo de Dios, sino que el solo hecho de ser abogado ya es malo porque “los abogados son mentirosos”. Y de que hay  abogados mentirosos los hay, como hay médicos charlatanes, y aquellos que “se la saben por libro y lo que no, lo inventan”.

Quizás esperarías que te dijera: No, no seré de esos que defienden delincuentes porque va contra mis principios morales y espirituales – además que son una lacra  de personas con la cual no quiero contaminarme-

Frente a eventuales respuestas, me pregunto si esas personas en particular dejan de ser Humanos solo porque tomaron malas decisiones, incluso con premeditación y alevosía. ¿Es que un hombre malo deja de ser hombre solo porque robó? Si siguieramos el pensamiento de la “limpieza racial”  para mejorar la sociedad y hacerla IDEAL, entonces yo diría que un delincuente no merece ser defendido, porque es peor persona, su sangre es mala, su raza es peor – ¡Que les corten la cabeza!- No es una ideología puramente nacista, si no hace muchos siglos el cristianismo medieval lo hizo su bandera de lucha y el mecanismo de purificación racial ad hoc usado fue la “Santa Inquisición” tratando de hacer desaparecer la “escoria” pensante, creyentes místicos (mas bien avivados o renovados), mujeres que defendían su derecho a ser consideradas Persona, judíos, delincuentes en sentido estricto y otros criminales contra la “fe de la iglesia”.

Claro que es un dilema moral con el cual me enfrentaré a diario, independiente si mis labores son respaldadas por la soberanía de la Constitución (una autoridad superior), porque el problema no radica en la sustancia de las personas sino en lo que la contaminó desde un principio. Yo creo en un hombre y mujer no creados originalmente malos y perversos, pero  también que fueron contaminados no mucho tiempo después.

Porque este problema moral no se soluciona con la sola Justicia que ve las obras de la humanidad, requiere además de la Misericordia que mira la condición de los hombres, y así aparece en escena el Pecado.

Ahora, cambiemos la pregunta ¿Defendería a un pecador (que no es sino un hombre o mujer con problemas espirituales severos)?

Continuará…

4 pensamientos en “¿Un dilema Moral?

  1. Yo creo que todos somos inocentes hasta que no se demuestre lo contrario.
    Hay veces que es cierto que uno no sabe qué decidir por sus fundamentos morales y espirituales, pero también es cierto (tomando esto de la abogacía) que el defensor estudió para estas cosas, se conoce la Constitución y sabe -o no- de principios, pero también pienso que es totalmente erróneo e injusto (porque aquí se está hablando concretamente de injusticia) que se encierre en una misma bolsa a todos aquellos quienes defienden a un acusado diciendo que son mentirosos. En sí, los abogados no son los mentirosos, sino la persona que ejerce la profesión que es la que TOMA una decisión (buena o mala)… cada uno decide lo que quiere ser y cómo será de ahí en adelante.
    Si yo quiero ser abogada por “x” motivo, lo logro… y DECIDO ser honesta, no me gustaría que me dijeran lacra entre murmullos.
    Depende de los casos y la situación, al fin y al cabo todos somos hombres y todos podemos equivocarnos, pues estamos dentro de una sociedad mezquina que tarde o temprano trata de empujarnos hacia el pozo de la desvalorización. Entonces repito que depende de nosotros, de nuestra fuerza y de nuestra convicción… Además todos podemos hablar de justicia y condenas, pero sólo Dios es quien nos da el veredicto final.

    Melina Nataly Grimal.

  2. Bendigo el Derecho. Nuestro Señor Jesucristo es nuestro Abogado, por lo tanto, la profesión ya está bendecida.
    Dios ama al pecador, sea cual sea su pecado, lo que aborrece es el pecado. Si la ley dice que una persona es inocente hasta que no se pruebe lo contrario, hay que defenderla hasta que el acusador demuestre que es culpable.

  3. Ciertamente en esa profesión habrán abogados nobles y rectos y que luchen honestamente por lo que en conciencia crean digno de defenderse. Pero… habrán también de los “otros” ( y en todas las profesiones u oficios, es verdad ). Creo sí que habría que decir que esa profesión posee sus escollos, los Scilla y Caribdis nada fáciles de sortear ,más aún en este mundo neo-liberal ,exitista ,que exalta más los valores materiales que los espirituales. “Poderoso señor es Don Dinero”, decía don Jacinto Benavente .
    En efecto, hay , por desgracia , unos cuantos sofistas , que encuentran las argumentaciones y alegaciones precisas para el cliente que se presente ante el despacho con dinero suficiente. El mayor poder económico de un potencial cliente pudiera agudizar el ingenio del jurista… Y casi convencerse de la justicia de la causa a llevar al estrado.
    “Que dos y dos son cuatro es verdad, pero si fueran cinco… ¡sería una cosa encantadora !” ,decía un personaje de Dostoievsky. Sería encantadora, ciertamente, pero no sería para nada encantador que la ética tenga un precio monetario. Así, si fuera abogado con esa moral, un virtual cliente narcotraficante pudiera caerme hasta simpático, porque está dispuesto a pagarme por concepto de honorarios hartos más “doblones” que el resto de mi clientela.
    Que yo sepa ,ningún narcotraficante que se precie utiliza los servicios jurídicos gratuitos de la Corporación de Asistencia Judicial ni de otras entidades análogas, sino de profesionales pagados directamente por sus clientes. Y actualmente hay unos cuantos delincuentes narcotraficantes encausados no precisamente por injusticias o errores legales, ¿ no ?… Y una vez que la verguenza se pierde ,ya nunca más se vuelve a encontrar ,decía Martín Fierro.
    En las antiguas causas por nulidades de matrimonio, patrocinadas por abogados ¿ cuántos de los testigos requeridos eran reales y no más falsos que billete de $3.500 ?
    En las causas incoadas en juzgados de Policía Local por choques de vehículos ¿ cuántos testigos verdaderos ,que realmente presenciaron la colisión y no preparados ?
    Y ¿ no habrán especialistas ilustres en materias tributarias y de Derecho Comercial que asesoren a empresas y se manejen muy bien ante las lagunas legales ,vacíos y baches jurídicos ?
    Conocí un abogado ,autoridad de una iglesia,especialista en remates. Es decir, especialista en ejecutar civilmente a aquellos que no pagan una obligación civil asumida ( algunos ejecutados no pagan porque no pueden, no tienen los medios como hacerlo ).Me pregunto, desde la perspectiva del abogado : ¿ es esto moral para una persona que se pretende cristiano ? ¡¡ Toda una familia va a la quiebra y a la ruina por un mal negocio !! En la semana laboral: muy materialista ; en el domingo, muy espiritualista y alabando al Señor …Y predicando y enseñando el Evangelio a los discípulos de la iglesia…
    Repito : Ciertamente la mayoría de los abogados son personas de sanos principios morales, pero el dinero y la tentación estarán siempre latentes para otros.
    Termino parafraseando con el título de una obra cinematográfica de Claude Sautet, un ilustre cineasta francés :” ¡ Cosas de la vida ! “…

  4. C ´est la vie…..

    sí, mucha razón en lo que planteas, pues para obtener la triada fama-dinero-poder un abogado no solo se aleja de sanos principios morales, sino que además de los más Altos principios de la Justicia resguardados en la misma Sabiduría Divina, es capaz de seguir el discurso maquiavélico y hacer del inocente culpable, y del culpable un Barrabás cualquiera.

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