Mi teología

Aunque no soy teólogo de seminario, viví en uno que me hizo jugar entre los estante de una biblioteca mientras mis padres estudiaban, soy teólogo más bien en mi poesía de la vida, en mis sueños y en mis vivencias, en mi siempre anhelo por descubrir lo que hay “más allá de lo evidente”.

Aprendí a curiosear entre los libros de mis padres y alimentar mi insatisfecha necesidad por conocer de aquello que llamamos Dios. Quizás suene soberbio el aludir a dicho oficio como parte de los que ya por la vida he asumido como míos, pero más soberbio sería decir que soy un teólogo incomparable a todos los existentes en la actualidad. El más suspicaz diría que por supuesto soy incomparable, como tanta ignorancia y estupidez junta hablando de sí como quién tiene autoridad. Otros quizás más empáticos se expresarían con un “Dios siga derramando sobre ti sabiduría”. Y como que he vivido de ambos extremos y sin vanidades creo que, quien nace teólogo muere teologizando, entonces mi seminario ya no son solo inmensos estantes, ni salones de estilo clásico con olor a tiza: son mi baño, la bolsa de basura que acumulé durante la semana, mis cachureos guardados en el cajón, una once con sopaipillas, una risa distendida luego de oir un chiste sobre lo torpe que a veces somos cuando tomamos malas decisiones.

Mi seminario está en mis sueños, en mis visiones, en las voces nocturnas que me inducen a corroborar todo o a dar pasos seguros en un acantilado, y si de ezquizofrenia entonces me acusan, que feliz me siento en mi locura. Mi seminario está en donde aprendo lo que aún no veo, pero se que se aparecerá si lo deseo. Esta en una meditación de la palabra con una actitud contemplativa, aún incluso si me lleva eso a un maravilloso éxtasis.

Mi sala de clases tiene formas de plaza, tierras escarpadas, lugares invisibles; tiene la forma de mi familia y una playa extensa con varios cientos de quitasoles. También adopta la forma de una cadena de rocas cerca del Quisco o hacia las Torpederas en Placha Ancha, entonces tengo la teoría y la práctica haciendo latir venas y razones; sobre ellas logro obtener del viento los apuntes de Su Nombre Divino y la sustancia de la Santidad de la Vida. Cuando salgo de casa veo los cerros llenos de casas, gatos y perros, y veo a Dios apuntándo en ellos cual pizarra, su propia teología de la Gracia, y como Tommy Tenney lo dijo a su manera yo lo digo a la mía: que hay más Gracia de Dios en las calles, y en los bares que en la misma teología. No crea que me ire a un bar a aprender de esta teología, si ya conmigo he tenido bastante.

3 pensamientos en “Mi teología

  1. Qué lindo, me hace mirar a mi alrededor y sorprenderme de lo que Dios ha preparado para mí y para todo aquél que salga de sí mismo hacia el exterior, mi diálogo interno unido al del Espíritu me lleva a contemplar esa obra maravillosa de Dios, la obra de sus manos, observo cómo Dios se mueve a mi alrededor. Tus palabras me hicieron recordar con cierta nostalgia ese viejo edificio llamado Seminario Teológico Bautista, la capilla, sus escaleras de madera que crujían con cada paso, el pasto verde que tanto cuidaba Carter (su firmeza y consecuencia de vida con el cargo que tenía- (con el Señor),una máquina de escribir eléctrica de la profesora Dayana (con el Señor,) un Víctor Lyons que inspiró profundamente mi vida a través del estudio del Antiguo Testamento y su vivencia y pasión por la Palabra, aunque su corbata estaba por las cuatro de la tarde, su chaqueta abrochada como la Chilindrina o sin calcetines (jijiji); un Walker y su piano que me hizo cantar, sacar mi voz, conocer que había sonidos que se podían hacer con la voz, su españolesforzado, su sonrisa perenne, y su cara roja cuando como Coro no le poníamos atención, “me podría dar un ataque al corazón y no se darían ni cuenta” – acostumbraba decir, nunca un enojo; un Coy con su aceptación incondicional, un Ramón Salazar que me introdujo en el griego y en las publicaciones (corrección ortográfica de la revista La Voz Bautista), la ópera como música de fondo en la Biblioteca que ponía la esposa del Pr. Carter; el Pr.de Maipú fiel visitante de la Biblioteca, hermético en su actuar, sin decir ni una palabra, como si estuviera solo; una Luz Paillao (con el Señor) con quien oraste para que el Señor te diera un hermanito, en fin. Sí, tú estudiaste en el Seminario, aunque no fuiste a clases con nosotros, el Padre te estaba preparando con clases particulares, te enseñaba a observar lo que Él estaba haciendo, te enseñaba la práctica de lo que estábamos aprendiendo nosotros. ¡Qué lindo! Dios te bendiga. Te amo, hijo querido.

  2. Hola, hermano yo no soy un teólogo, sin embargo soy un escudrinador de las Escrituras, al que le apasiona hacer un estudio más profundo para la interpretación bíblica que la que se suele hacer hoy en día en los seminarios protestantes. En mi blog (no apto para neófitos) escribo sobre mi reflesiones bíblicas. Puede que usted no esté de acuerdo en todo lo que escribo de cualquier modo me gustaría conocer su opinión. Los posts no son muy extensos para que se puedan leer sin emplear demasiado de su tiempo. Dios le bendiga, espero su respuesta.

    http://www.inste.info/rosh

    nota:si me responde prometo responderle a sus posts.

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