JEZABEL

Todos, o un gran numero de personas conocen la historia de esta singular mujer, enemiga acérrima de Israel, pagana hasta decir basta, manipuladora, uff…cuantas cosas se pueden decir de lo que hizo, hoy en día, entre la sutileza del mensaje de Cristo muchos están influenciados por el mismo carácter de este personaje, entonces, escribí hace ya varios años un poema, originalmente era de desencanto por una ruptura amorosa, pero al terminarlo me dí cuenta que sin pecatarme lo hice con una doble lectura, les invito a adentrarse en unos fragmentos de él por unos minutos, es lo que Jezabel podría hacer hoy si nos hiciéramos su mas cercano aliado:

 

JEZABEL

 

Autor. Roberto Salgado Jr.

 

 

“Me sabes a dulce aún

 

En tu siniestra alberca aterciopelada

 

Mi sangre llora, mi alma se aleja,

 

Mi aliento se ahoga en el susurro apacible

 

De tu voz quieta.

 

Aún te sueño, del atardecer mi sirena,

 

En un vaso sediento de agua,

 

En la pluma de un delfín apasionado

 

En un sol madreperla que se cubre de hielo,

 

En un cofre de espinas y espejo.

 

Te sueño lejana y vacía

 

Ataviada de engendros y maleza,

 

Adornada de orgullo,

 

Festejada, sí, como doncella,

 

Sibilina, forastera,

 

Embajadora de desdichas y amargura.

 

jezabel.jpg

 

¡Piedad! Grita mi centro hacia tu centro,

 

Como si fueras diosa

 

Y yo tu ferviente feligrés.

 

Has destruido tu propio templo,

 

El incienso hacia ti elevado ya es escoria pestilente

 

Tu agua bendita es solo ya un pozo cenagoso,

 

Tu cruz en lo alto erigida

 

Es tu propia lascivia venenosa,

 

Tu vergüenza y tu abandono,

 

Tus velas son tus mismas tinieblas,

 

Pécora candorosa.

 

Me has transformado en tu anatema

 

Mientras de tu boquita de ortigas me vomitas,

 

¡Cómo si te creyeras Todopoderosa diosa

 

Te desafío como un creyente rebelde!

 

Pero tu altar se destruyó

 

Y solo queda reluciente a la distancia

 

Esa áspera y brillante maravilla

 

De mi pecho de plata,

 

Y de cerca

 

La explanada de mármol fantasioso

 

Hacia la salida de tu esterilidad parroquiana

 

A pleno sol, en el desolado santuario,

 

Una puerta enmohecida por la neblina

 

La misma donde dejaste en mis manos

 

Tus últimos atavíos de engaño.

 

 

Se me ha quebrado el aire

 

Y el día se me hizo laguna y vinagre,

 

vas difuminando en mi sangre

 

las riquezas de tu joyel de azufre encendido

 

¡Oh, Sanguijuela del alma!

 

 

Soy otra vez eternidad

 

¿De dónde crees que he salido esperanzado

 

A besar los arcos del rocío?

 

¿De tu cementerio acorralado de flores?

 

Soy portento del Hijo del Hombre resucitado.

 

 

Hablé hace poco con un ángel, y fui tan feliz,

 

Pero de los tuyos no era,

 

¡Se te rebelaron todos!

 

¿Qué quieres de mi centro, tortura de espanto?

 

De mi aguas ya no te daré más

 

No dejaré que bebas de mis tiernas fuentes

 

Aunque me duela besar tus zarzamoras

 

o tu regazo me sea la misma horca.

 

No volveré a darte de probar

 

Los almíbares de mis labios

 

Ni el cobijo del sol en cada abrazo,

 

Solo mi suspiro y sombra te serán

 

Por asesinos perpetuos,

 

Y la Nostalgia tu lloro y crujir de dientes.

 

Sí, la luz que nos mira desde lo inaccesible

 

Será el único testigo de tu eterno crimen

 

Y no me pidas que te crea el llanto

 

Que de él ya me ahogué suficiente.

 

 

Sin palabras el viento te ha dicho ingrata,

 

Sin acertijos la tierra ha descifrado mis heridas,

 

Mordidas de perros y serpientes,

 

Mordidas de océanos y noches.

 

Sin miradas creí odiarte, pero mientras más te miro

 

Más te reprocho y te olvido.

 

Me dueles y te vacías de mí,

 

Diáfana estrella peregrina.

 

Ya no puedo reirte ni celebrar tus aciertos

 

Pues comprimiste mi risa en un cordón de arena

 

Y le quitaste el último sorbo de la respiración

 

Ahora en tu pecho encerrado.

 

Mientras mis ojos destilan espinas y sangre

 

Enarbolas turbiones, fabricas espectros

 

Me construyes en la muerte

 

Un pañuelo de vidrio y desprecio

 

Creyendo que así enjugaría cada mañana

 

El manantial escondido de mi alma

 

Entroncado con el mismo desierto

 

Dando pasos diluidos con mi voz ignorante…”

 

 

4 pensamientos en “JEZABEL

  1. Descarada mujer de satanas, espiritu engañoso, pareces afable al darme tus caricias, y yo medroso y cariñoso al recibir, llenas distante la mirada,¡codiciosa¡ celos y contiendas creaste, pareces resolver la vida y hoy veo resolver solo muerte y mentiras, ¿pensabas para siempre? ¡ja! solo el creador, mi señor, mi salvador el que me creo contesta, toca a mi puerta, limpia el camino en su presencia, largo ha sido mas caiste .
    ¿sera sin tu presencia diferente, asirme , aferrarme de la aurora?
    !justicia Divina ven te necesito , salvanos Señor de este destierro, asi como salvaste a tu aliento salva en mi , el entendimiento¡ quita de nosotros el hechizo, la voluntad sea libre para adorarte.

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